Nació del dolor convertido en fuerza, de la vulnerabilidad transformada en coraje y del amor propio reencontrado a través del movimiento.
Ana, su fundadora, atravesaba un momento difícil cuando encontró refugio en la Rambla de Montevideo. Al ver gente entrenando, recordó cuánto amaba moverse. El deporte la ayudó a sanar, pero no encontraba ropa deportiva que combinara estilo, funcionalidad y comodidad. Así decidió traer desde Colombia prendas únicas, de alta calidad, que realzaran la fuerza y belleza de cada mujer. Al probarse la primera calza dijo:
“¡Es perfecta para mí!”, y así nació el nombre que hoy nos representa.